Paisaje Cultural Minero

Fotografía: Rodrigo Grajales. rodrigo.grajales

Paisaje Cultural Minero Marmateño

Marmato se levanta sobre siglos de historia, mezcla de culturas y memorias compartidas. Su montaña ha sido maestra de vida y testigo de transformaciones. Hoy, el reto es mirar más allá: reconocer en sus calles, en su gente y en su paisaje, un patrimonio que late entre las piedras y las palabras. Así nace la idea del Paisaje Cultural Minero Marmateño, un legado que se construye entre todos.

✨“Hacia la constitución de un paisaje cultural minero marmateño”. (2024) Todo comenzó con una visita de estudiante en 1976: al llegar a Marmato, la sorpresa de su geografía, de su estructura urbana y de su gente quedó grabada para siempre en la memoria de Jorge Caballero Leguizamón. Décadas después, ya como investigador y gestor del patrimonio, ese asombro inicial se transformó en una propuesta: reconocer en Marmato no solo un conjunto de minas o un pueblo antiguo, sino un paisaje cultural vivo, donde la historia, la naturaleza y la identidad minera se entrelazan.

Marmato: de la geografía al patrimonio.
Jorge Caballero recuerda que la geografía ha modelado la historia humana, y en Marmato esto se hace evidente: sus montañas auríferas, su topografía abrupta y su emplazamiento singular dieron origen a una cultura minera única en el país. De los pueblos amerindios como los Cartamas, pasando por la llegada de europeos y africanos, hasta la industrialización inglesa, Marmato ha sido escenario de una trietnia creadora de identidad, que dejó huellas tangibles e intangibles: caminos, viviendas, minas, fiestas, mitos y formas de vida que aún hoy configuran su carácter.

El valor patrimonial y las leyes que lo respaldan.
Desde la Constitución de 1991 y la Ley General de Cultura (1997), Colombia ha fortalecido la protección del patrimonio como bien de interés nacional. Marmato, con su historia minera y urbana, cumple todas las condiciones para ser reconocido como Bien de Interés Cultural de la Nación y candidato a constituirse oficialmente como Paisaje Cultural Minero Marmateño. Caballero recuerda que estos instrumentos legales le otorgan una jerarquía especial al territorio: cualquier plan de manejo o protección tiene prioridad sobre otras normas, como los POT municipales.



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✨“El paisaje como método para mirar el pasado y proyectar el futuro” (2024) Inspirado en las recomendaciones de la UNESCO y el concepto de Paisaje Urbano Histórico, Jorge Caballero plantea que el territorio no se valora solo por lo visible, sino por los “sustratos” históricos que lo componen:
Natural: la geografía que da origen a la vida minera.
Amerindio: los pueblos originarios que conocieron el oro y la montaña.
Colonial: la llegada europea y la mezcla de saberes.
Industrial: la huella inglesa en las minas y la arquitectura.
Moderno: los desafíos sociales, económicos y ambientales del siglo XX en adelante.

Cada sustrato deja valores que permanecen y otros que cambian, permitiendo entender qué hace único a Marmato y cómo puede proyectarse hacia el futuro.

Identidad marmateña: una construcción colectiva

El arquitecto Jorge Caballero Leguizamón, invita a la comunidad, a los “marmatólogos”, investigadores y habitantes, a definir juntos la identidad marmateña, reconociendo lo que cada uno valora del territorio: los caminos, los cerros, las minas, las casas, las fiestas o las leyendas.

Porque Marmato, más que un pueblo minero, es una forma de ver y habitar el mundo, una síntesis entre naturaleza, trabajo y memoria.
✨Las tareas del paisaje cultural minero en Marmato, Caldas.(2024)

Las sociólogas y antropólogas Xiomara Lemus Gómez y Elizabeth Ferry, en su artículo “Las tareas del paisaje cultural minero en Marmato, Caldas” publicado en el Boletín OPCA No. 25 (Universidad de los Andes, 2024), muestran cómo este municipio caldense es mucho más que un sitio de minería tradicional: es un paisaje cultural vivo, tejido día a día por el trabajo, la memoria y la resistencia de su gente.

Entre cables que cruzan el cerro El Burro, barriles que descienden zumbando cargados de mineral y familias enteras dedicadas a la extracción artesanal, Marmato revela una forma única de relación entre las personas, la montaña y el oro.

Cada tarea —cavar, cargar, triturar, refinar, barequear— se convierte en un acto de creación colectiva, un gesto que modela el territorio y da continuidad a una historia que se remonta al siglo XVI. Este entramado de labores cotidianas es lo que las autoras denominan un “taskscape”, o paisaje de tareas: un espacio que se construye al ritmo de las manos que lo trabajan.

Reconocer a Marmato como paisaje cultural minero implica mirar el patrimonio desde otra perspectiva: no como monumento, sino como una forma de vida que se transforma y resiste. A pesar de las presiones de la minería industrial, la comunidad marmateña ha defendido su derecho a seguir habitando su montaña ancestral, preservando los saberes, solidaridades y prácticas que le dan sentido a su existencia.

Lemus y Ferry invitan así a ampliar la mirada sobre el patrimonio colombiano más allá del paisaje cafetero, hacia territorios donde el valor cultural se expresa en la relación viva entre naturaleza, trabajo y memoria.

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Arrieros por los caminos de Marmato

Fotografía: Jessica Leandra Arcila Orrego.(@campografias) Tomada del artículo: Marmato: polvo y oro. Autor: Christian Camilo Galeano. Fecha de publicación: noviembre de 2021. Medio: Razón Pública

Paisaje Cultural Minero Marmateño: historia viva de Colombia.